La Historia de Susana

¿Alguna vez alguien ha dicho una mentira de ti? Eso es precisamente lo que le pasó a Susana. Ella fue condenada a muerte por el falso testimonio de personas respetadas en el pueblo. ¿Cuántas veces nosotros somos víctimas del chisme, de las murmuraciones, de los juicios de los demás?

Comienzo por aclarar que la historia de Susana se encuentra en el capítulo 13 del libro de Daniel. Este capítulo y el siguiente no se encuentran en la biblia protestante. El texto hebreo de Daniel termina en el capítulo 12. Sin embargo, cuando se tradujeron los textos del Antiguo Testamento a la lengua griega en el siglo 70 fueron añadidos estos relatos, de origen hebreo, pero compuestos en griego.

Susana, cuyo nombre significa ‘Flor de Loto’, era una mujer muy bella y religiosa, casada con Joaquín, el hombre más respetado de todos. Su casa tenía un parque donde solian reunirse los judios. Al mediodía, cuando la gente se marchaba, Susana salía a pasear por el parque con su marido. Una tarde, Susana fue al parque con dos criadas y decidió bañarse en el parque. Susana envió a las criadas a traerle el perfume y las cremas y a cerrar la puerta del parque mientras ella se bañaba.

Habían dos ancianos escondidos en el parque en ese momento. Estos no eran cualquiera. Eran ancianos respetados que habian sido nombrados jueces en Babilonia, pero en sus corazones había entrado la lujuria y el deseo carnal de poseer a Susana. En cuanto Susana estaba sola en el parque, salieron de su escondite y le hicieron el siguiente acercamiento.

<<Las puertas del parque están cerradas, nadie nos ve y nosotros estamos enamorados de ti; consiente y acuéstate con nosotros. Si te niegas, daremos testimonio contra ti diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habias despachado a las criadas.>> ¡Qué barbaridad! Acepta acostarse con ellos o será condenada a muerte. Quizás tú has estado en alguna situación semejante donde ninguna de las decisiones que tienes que tomar es favorable y como dicen en mi país, tienes que decidir por la menos mala.

Susana sacó un grito y les dijo, <<No tengo salida; si hago eso seré rea de muerte; si no lo hago, no escaparé de sus manos. Pero prefiero no hacerlo y caer en manos de ustedes antes que pecar contra Dios.>> Susana elige el riesgo de morir antes que pecar contra Dios y comienza a gritar. Los ancianos cumplieron su amenaza. Se levantaron en medio de la asamblea y contaron lo del supuesto joven. Como eran ancianos del pueblo y jueces, la asamblea les creyó y condenó a muerte a Susana. ¿Cuántas veces nos ha pasado algo similar? Alguien habla mentiras de nosotras y los demás lo creen.

Susana dijo gritando, <<Dios eterno que ves lo escondido, que lo sabes todo antes de que suceda, tú sabes que han dado falso testimonio contra mí, y ahora tengo que morir siendo inocente de lo que su maldad ha inventado contra mí.>> ¿Hago yo lo mismo cuando se me hace una injusticia? ¿Clamo a Dios en medio de mi prueba o prefiero buscar la venganza? ¿Confío en la justicia de Dios?

Dios escuchó su clamor y mientras la llevaban para ejecutarla, Dios movió con su santa inspiración a Daniel y él clamó ante la muchedumbre, <<¡No soy responsable de ese homicidio!… ¿Están locos, israelitas? ¿Conque sin discutir la causa ni investigar los hechos condenan a una israelita? Vuelvan al tribunal, porque ésos han dado falso testimonio contra ella.>> Meditando en el rol de Daniel, me pregunto, ¿Soy acaso yo capaz de defender a otros de una calumnia, de una mentira, aunque esto signifique estar en contra de mis amigas, en contra de mis colegas, en contra de mis hermanos en la fe?

La asamblea escuchó a Daniel y le pidieron que se explicara <<porque Dios te ha dado la madurez de un anciano.>> Daniel pidió que separaran a los ancianos lejos el uno del otro porque él los iba a interrogar. Para hacerte un cuento largo, corto, se descubrió su mentira. <<Entonces toda la asamblea se puso a gritar bendiciendo a Dios, que salva a los que esperan en él. Se levantaron contra los dos anciando a quienes por su propia confesión Daniel había declarado culpables de falso testimonio y los ajusticiaron según la ley de Moisés, aplicándoles la misma pena que ellos habían tramado contra su prójimo. Aquel día se salvó una vida inocente.>> La pena de muerte era muerte por lapidación (le tiraban con piedras hasta que moría). (No sé si han visto la película El Secreto de Soraya. Esta película viene de los mismos productores de La Pasión de Cristo de Mel Gibson y trata un tema muy similar al de Susana.)

La historia de Susana nos recuerda que Dios siempre restaura al oprimido, al débil, al fiel, lo recompensa con vida eterna y hace justicia. En nuestro mundo el opresor siempre se aprovecha del más vulverable de la sociedad; las mujeres, los ancianos, los imigrantes, los que están sin techo, los niños, los pobres, los discapacitados. Aunque hayas sido víctima de las mentiras de otros, te propongo que esta semana eleves una oración por los vulnerables de tu pais. Si conoces un caso en particular, ponlo en oración. Puedes recitar la oración de Susana por ellos, recordando que Dios siempre rescata al inocente y hace justicia.

El Octavo Mandamiento: No Mentir ni Levantar Falso Testimonio

Tomémos un tiempo para meditar sobre el octavo mandamiento y escudriñarnos. El Evangelio de san Mateo 12, 36 dice, <<De toda palabra dañosa que diga una persona, tendrá que dar cuenta ante el tribunal de Dios. Por tus palabras te salvarás o por tus palabras recibirás condenación.>> La gravedad de la mentira depende de las intenciones de quien la dice y del daño que la mentira produce, ya que si éste es grave o la intención es muy mala, puede pasar de pecado venial a mortal. Los pecados principales contra este mandamiento son: la mentira, el chisme, la murmuración, la calumnia, el falso testimonio, el perjurio, la maledicencia, la adulación, la vanagloria, la ironía, juzgar mal a los demás y revelar secretos que nos han confiado entre otros. Los que pecan contra este mandamiento tienen la obligación de retribuir la honra y la buena fama que le han quitado al otro hablando bien sobre él. Y si se le ha hecho algún daño a una persona por lo que se ha hablado contra ella, se debe tratar de repararlo como sea. Por ejemplo, si por culpa nuestra alguien perdió su trabajo, hay que ayudarlo a que lo recupere.

Oración:

Señor, hazme sensible al dolor ajeno para que yo no ignore las injusticias que veo en el mundo sino que pueda confrontarlos con el poder de la oración, la mano extendida, y valentía.  Dios eterno que ves lo escondido, que lo sabes todo antes de que suceda, te presento a _______ que esta en esta situación. Tú conoces la verdad. Tú conoces la mentira. Restaurala/o y recompénsala/o, Señor, Dios justo. En Ti, confio. Amén.

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¿En qué aspecto te identificas con Susana?

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