“Donde tú vayas, yo iré; donde tú vivas, viviré; tu pueblo es mi pueblo, y tu Dios es mi Dios; donde tú mueras, moriré y allí me enterrarán. Juro solemnemente ante Dios que sólo la muerte nos ha de separar.” (Rut 1. 16-17)

Noemí se fue con su esposo y sus hijos al extranjero buscando escapar del hambre que azotaba a su país. Allí, enviudó y sus hijos se enamoraron y se casaron con mujeres moabitas. Después de diez años de residir allí, los dos hijos de Noemí murieron y se quedaron las tres mujeres solas, sin hijos, tenían que valerse por sí mismas. Noemí decide regresar a su país, Belén, pues se entera que el Señor lo bendijo con abundancia. Sus dos nueras la acompañan y, en el camino, Noemí agradecida les dice que regresen a la casa de sus madres, las bendice y desea que encuentren un nuevo marido. Orfá se regresa, pero no Rut. Ella le dice esas hermosas palabras de amor y fidelidad a su suegra, “donde tú vayas, yo iré; donde tú vivas, viviré; tu pueblo es mi pueblo, y tu Dios es mi Dios; donde tú mueras, moriré y allí me enterrarán. Juro solemnemente ante Dios que sólo la muerte nos ha de separar.” Noemí no le insiste más y las dos forjan sus vidas juntas.

Rut, que significa ‘amiga’, no abandona a su suegra en su desgracia. En Amiga, Encontré Un Tesoro En Ti, comenté sobre esta hermosa amistad y cómo nosotras podemos aprender de la misma. Y en el próximo blog, hablaré de la relación de suegra-nuera. Hoy, quiero hablar sobre discernir la voluntad de Dios.

¿Cuántas veces te has preguntado, cuál es la voluntad de Dios en mi vida? ¿Cómo puedo discernir el camino que Dios tiene para mí?

Cuando Rut y Orfá deciden seguir a Noemí, Noemí es bien clara y les dice que no tiene nada que ofrecerles. No hay riquezas. No hay un esposo para ellas. No hay nada. Orfá, quien había hecho el compromiso de seguir a Noemí, al escuchar estas palabras se da cuenta que lo que le espera no será fácil y decide regresar a casa de su madre. Rut, por el contrario, permanece fiel a su decisión y nada que diga Noemí le hará cambiar de pensar.

Seguir el camino que lleva a Jesús no es fácil. Él no te promete una vida terrenal llena de alegrías y riquezas. Muchas veces, cuando nos damos cuenta que esto de ser cristiana, de ser católica, no es fácil, hacemos como Orfá, y le damos la espalda, regresando a nuestro estilo de vida anterior. Sin embargo, la historia de Rut nos enseña que perseverar, con lealtad y convicción, te llevará a una vida inimaginable, a una vida llena de gracia.

Rut encuentra a su príncipe azul, un hombre rico, que se casa con ella y le da un hijo, pero Rut no tenía ni idea que ése era el futuro que le esperaba. Ella hizo lo que tenía que hacer. Ella vivió una vida de servicio a su suegra. Ella trabajó día y noche para traer comida a la mesa. Ella tenía buena reputación en el pueblo. Ella era respetuosa, generosa, y leal.

Así, debemos ser nosotras. Nos preocupamos tanto por saber cuál es el plan de Dios en nuestra vida sin ocuparnos por cumplir lo que ya Él nos ha revelado. Nos preocupamos más por el futuro, por lo que aún Dios no ha querido revelarnos, en vez de ser fiel a lo que ya nos ha pedido. Rut no se sentó a esperar que llegara su príncipe azul. Ella no se quedó llorando la muerte de su esposo ni lamentando la vida que tendría. Ella se levantó, se puso en camino, y cumplió con lo que ya ella sabía que tenía que hacer.

Y tú, ¿cómo vives tu vida? ¿Tienes buena reputación? ¿Eres buena hija, esposa, madre? ¿Cumples con tus responsabilidades en tu hogar, en tu lugar de trabajo, en tu iglesia, en tu comunidad? ¿Eres una persona honesta, pagas tus impuestos, eres una patrona justa, cumples con tu jornada? ¿Eres una esposa fiel, atenta a las necesidades de tu esposo? ¿Eres una hija que cuida a sus padres, los respeta, los honra? ¿Lees la Biblia, oras, participas en los sacramentos? ¿Estás haciendo todo lo que Dios ya te ha revelado según te lo pide? Si tu respuesta fue SI, pues tranquila, Dios te continuará guiando, como lo hizo con Rut.

¿Cuál es el camino que debo seguir; el de la izquierda o el de la derecha? Si vives en la gracia de Dios en el camino que estás hoy, Dios continuará contigo en cualquiera de los dos caminos que decidas ir. Él ve tu fidelidad, tu entrega, tu generosidad, tu honradez y continuará revelándose a ti poco a poco, con amor. Él luchará por ti como lo hizo Booz por Rut. Él te albergará, suplirá tus necesidades y te bendecirá según su voluntad.

Rut, una mujer viuda, una extranjera, una gentil que supo amar a Dios y entregarse en cuerpo y alma a Él. Ella fue una buena mujer, una nuera entregada, una mujer trabajadora. Dios la tomó para Él y la puso en un lugar de honor. Rut entró en la historia de la salvación al dar a luz a un hijo que sería el abuelo del rey David, del mismo linaje de Jesús.

Hoy, haz el compromiso de vivir la entrega de Rut sin preocuparte por lo que guarde el futuro; de eso, se encargará Dios.

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La historia de Rut es fascinante. ¿Qué es lo más que te impactó del libro de Rut?

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