Ya se aproxima un nuevo año y con él se revitalizan nuestras esperanzas de un mejor futuro. Como lo cantaría nuestro queridísimo José José, “ya lo pasado, pasado, no me interesa”. Bueno, yo no lo canto tan bien como él, pero ya tienes la idea. Es momento de borrón y cuenta nueva.

En el blog, Celebrando el 2014, le dijimos adiós a este año. Nos despedimos recordando las lecciones aprendidas, los sueños realizados, los momentos que nos transformaron y las cargas que despojamos. Cerramos todo en gratitud por lo vivido – tanto lo bueno, como lo no tan bueno. Y así, en gratitud, nos preparamos para recibir el nuevo año.

En el blog, 100 Resoluciones, comenzamos a pensar en posibles metas para el nuevo año. Comenzamos a imaginar nuestro futuro.

Alcanzar las metas no es tarea fácil. Muchas veces, éstas se quedan en meros sueños; pero hay una gran diferencia entre un sueño y una meta. Hoy, vamos a aprender a definir nuestras metas de manera tal, que pasen de ser sueños a ser metas concretas… alcanzables… logradas.

Define la meta lo más específicamente posible

Muchas veces utilizamos frases como “bajar de peso”, “reducir mis deudas” o “establecer un plan de ahorros” para definir nuestra meta. ¡Y está muy bien! Es un buen comienzo, pero ahora, para que esa meta tenga más definición, vamos a añadirle detalles específicos que respondan a las interrogantes: ¿qué?, ¿por qué?, ¿quién?, ¿dónde? y ¿cuál?. Los tres ejemplos que di responden al “qué”.

Hay que añadir el por qué quiero lograr esta meta; con qué propósito o beneficio. Reducir mis deudas para sentirme más aliviada al fin de mes. Establecer un plan de ahorros por si tengo alguna emergencia para no tener que utilizar mi tarjeta de crédito.

Tenemos que identificar quién o quienes están involucrados en esta meta. Muchas veces creemos que sólo nos afecta a nosotras, y en algunos casos es así, pero la mayoría de las veces, nuestra meta necesita ayuda de otras personas. Por ejemplo: para reducir mis deudas, tengo que hablar con mi familia e informarle los cambios que van a haber en cómo utilizamos el dinero. Para establecer un plan de ahorros, quizás tenga que incurrir en buscar algún trabajo adicional y eso hay que consultarlo con nuestra familia o hablar con el patrono para pedir un aumento salarial.

Para responder al dónde, si tu meta es viajar para el nuevo año, añade el lugar a donde quieres viajar.

Por último, ¿cuáles son los requisitos o las limitaciones que tienes para lograr la meta? Para bajar de peso debo aprender a seleccionar comida nutritiva. Además, necesito fijar un horario para hacer mis ejercicios.

Estos detalles nos ayudan a definir la meta mejor. Y, al pensar en estos detalles, vamos estableciendo un plan de cómo es que vamos a lograrlo.

Define la meta de manera medible

Para poder saber si hemos alcanzado la meta, tenemos que tener alguna manera de medirla para saber si la hemos logrado. Si la meta es bajar de peso, ¿cómo sé que lo logré? Si bajé 5 libras y en realidad quería bajar 20, la meta aún no la he alcanzado. Al añadir este criterio, bajar de peso, ahora se convierte en bajar 20 libras. Reducir mis deudas, se convierte en reducir mis deudas por $2,000. ¡Ya tienes la idea!

Define la meta de manera realista y alcanzable

Es imposible imaginar que pueda lograr una meta de bajar 20 libras en una semana, pero con esfuerzo se puede lograr en tres meses. La meta debe ser alcanzable, aunque sea con esfuerzos.

La meta debe ser relevante

Ahorrar $10 al año se puede lograr, pero, ¿cuál es el propósito del mismo? ¿Vale la pena hacerlo? Este criterio responde precisamente a esa pregunta, ¿vale la pena?

La meta debe estar basada en el tiempo

¿Cuándo la vas a lograr? Necesitamos establecer una fecha tangible en la cual nos vamos a enfocar para lograrlo. Además, esa fecha nos ayudará a definir los pequeños pasos que necesitamos seguir, desde hoy hasta esa fecha, para lograr la meta. Por ejemplo, establecer un plan de ahorros con $1,000 para emergencias en un periodo de diez meses. Con este tiempo establecido, ya sé que tengo que ahorrar $100 mensuales para poder lograr la meta que me propuse. También puedo detallarla aún más. Para ahorrar $100 mensuales, tengo que llevar mi almuerzo a la oficina en vez de comprarlo todos los días y así ahorro $20 semanales.

¡Ya tienes la idea¡ Mientras más detalles añadas, mientras mejor definida esté la meta, más alcanzable se te hace. Son precisamente estos detalles lo que diferencian un sueño de una meta.

En los próximos blogs estaremos analizando áreas específicas de nuestras vidas y buscando oportunidades de mejorarlas. Ya veremos al final del año cuántas metas lograste.

Sin Acción No Hay Progreso

Piensa en una sola meta que quieres lograr en el nuevo año y escríbela en los comentarios abajo. Si la escribes, y la compartes con las demás, es más probable que se te haga realidad. ¡Dale, anímate! Escribe por lo menos una meta en los comentarios. ¡Aquí tienes una comunidad entera detrás de ti!

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