La Oración Contestada

by | Dec 27, 2017 | Espiritual | 0 comments

La Biblia nos da muchos ejemplos de personas que clamaron a Dios y resultó en una oración contestada. En Génesis vemos cómo Dios respondió cuando Caín clamaba, “Mi castigo es demasiado grande para soportarlo.” (Génesis 4.13) Y cómo Dios sanó a Abimelec por la oración de Abraham (Génesis 20.17). Yo creo que aún hoy, Dios contesta oraciones.

Desde que mi madre murió, mi oración no ha cambiado. Lucho con Dios por entender por qué sufrió tanto en esas últimas semanas de vida y por qué nunca encontró la felicidad como me dijo una vez. Pero por cuatro meses, su respuesta ha sido el silencio y sigo sin una oración contestada.

Entonces uno se pone a dudar si está orando bien. Si quizás debe orar de otra manera que haga que Dios responda con mayor prontitud. Lo intento todo y su respuesta sigue sienda la misma; el silencio. Para animarme, repito las palabras de san Pedro, “para el Señor, un día es como mil años y mil años como un día.” (2 Pedro 3,8)

 

 

Al Señor, en mi angustia, le clamé, y me respondió sacándome de apuros.

Les pido perdón de antemano por los errores gramáticos. El español no es mi idioma más fuerte. Escojo escribir en español porque me identifico más con los hispanoparlantes y deseo compartir esta experiencia con ellos.

Llevaba par de noches corridas orando fuertemente, desahogándome, llorando. Me acostaba exhausta de tantas lágrimas derramadas. El domingo después de esas noches intensas de oración ferviente, mientras estoy en Misa recibo un texto de mi tía. Al salir de Misa, leo el texto. Ella soñó con mi madre. Ella no sabía de mis noches de angustia ni de mi petición. Ni sabía que por medio de ese sueño, Dios me tenía una respuesta. Y es tan bello, que comparto una porción del mismo aquí.

“En el sueño se veía joven y linda, como el retrato que tu tienes. Se reía conmigo y me dijo, ‘ni tú ni yo estamos muertas.’ Y se veía feliz. ¡Qué sueño lindo!”

No pierdas la fe. Dios contestará tu petición, como lo ha hecho conmigo y con tantos. Él responde en su tiempo, no el nuestro.

Para Reflexionar

Toma un tiempo para reflexionar sobre la pregunta que no ha sido contestada. Yo me di cuenta que mi tiempo de oración necesitaba ser ajustada. ¿Cómo ha sido tu tiempo de oración; oras 5 minutos apurados o le dedicas un tiempo pertinente a estar con Dios; a hablarle, a escucharle? ¿Le has pedido al Espíritu Santo que inspire tu tiempo de oración para que te guie? ¿Has sido ferviente en tu petición por una respuesta o ya te diste por vencida? Lucha por mantenerte en comunicación con Dios sin perder la fe. ¿Necesitas confesarte? ¿Vas a misa? Haz lo que creas pertinente para reanimar tu comunicación con Dios. Él te espera.  En tu libreta, escribe tu pregunta con la fecha de hoy. Comienza a orar nuevamente. No te desanimes. 

Un abrazo en Cristo y María,

Carmen

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