Cerca de Los Que Sufren

by | Sep 25, 2018 | Espiritual | 0 comments

Saludos hermana,

Nadie está exento del sufrimiento. Es tan nuestro como el aire que respiramos. A veces el sufrimiento es más llevadero un día que otro. A veces nos azota fuerte y por tiempo prolongado y pensamos que jamás vendrán tiempos mejores. ¿Por qué sufrimos? ¿Cuál es el propósito? No te sabría responder a esa pregunta. Lo que te puedo decir son dos cosas. La primera es que el mismo Jesús, siendo Dios, se hizo hombre y murió una muerte cruel y humillante, una muerte de cruz. Lo segundo es que estamos llamados a imitarle.

El Señor está cerca de los que sufren y salva a los que desfallecen.

Salmo 34:19

Les pido perdón de antemano por los errores gramáticos. El español no es mi idioma más fuerte. Escojo escribir en español porque me identifico más con los hispanoparlantes y deseo compartir esta experiencia con ellos.

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No es que vamos a buscar el sufrimiento para imitar a Jesús, claro. Es que vamos a tomar nuestro sufrimiento y ofrecerselo a Dios como nuestra ofrenda y vamos a permitirle usarlo para su gloria. Yo no sé por qué tú sufres, pero de una cosa estoy segura; Dios puede usar todo, las alegrias y los sufrimientos, para su gloria. Puedes estar segura que tu sufrimiento no es en vano. Entrégaselo a Dios y Él obrará. Tú no estas sola. Jesús te sostiene en cada paso y no te dejará desfallecer. Él se quedó humildemente con nosotros en el santísimo sacramento. Frecuenta la Eucaristía – alimenta el alma para que tengas las fuerzas para continuar. Sola no te deja.

Reflexión:

Toma un tiempo para reflexionar sobre el sufrimiento, tu sufrimiento en particular.  Con libreta en mano, mira lo que nos dice el padre Angel Peña acerca del sufrimiento. 

¿Por qué? Porque el sufrimiento nos lleva a Dios, que es amor. Nos hace más sensibles ante el sufrimiento de los demás y nos ayuda a madurar personalmente. El hombre que no ha sufrido, no tendrá la madurez suficiente para amar de verdad y será más duro e insensible ante el dolor de los demás. Por eso, dice un dicho antiguo: “quien no sabe de dolores, no sabe de amores”. P. Angel Peña

El padre Angel tiene mucha razón. Hablo por experiencia propia. Antes de que mi madre cayera en cama, yo no era una de las que visitaba mucho a los enfermos ni llamaba a los familiares cuidadores. Pero la enfermedad de mami, me enseñó a valorar a las personas que venian a visitarla, que llamaban para ver cómo seguía, que venían a ayudar para aliviarme un poco. Ahora, cuando tengo la oportunidad de visitar un enfermo, lo hago. Intento llamar al cuidador a menudo aunque sea por par de minutos, pero para que sepa que los tengo en mis pensamientos y en mis oraciones. El sufrimiento te transforma. ¿Cómo te ha transformado el sufrimiento?

 

Un abrazo en Cristo y María,

Carmen

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